dimarts, 11 de novembre de 2008

"Los inseparables de Fisher" de Manuel Rivas

De part d'en Cristóbal per a la colla del Club de Lectura:

En el puerto de Dar Es Salaam, un muchacho le ofreció una pareja de pájaros de vivos colores. Él preguntó cómo se llamaban, pero el chaval se limitó a extender la mano libre, como si estuviese cansado de dar explicaciones que terminaban en fracaso. Con la otra sujetaba la pequeña jaula, hecha de cáñamos y atada con lazos de junco. Por un momento la jaula le pareció una prolongación de los dedos y las extremidades del niño, largos y delgados huesos anudados con la piel. Los pájaros permanecían acurrucados, tranquilos. Los intensos ojos negros, resaltados por un borde blanco. Azabache, recordó, engarzado en plata. Pero lo que le decidió fue la manera lánguida en que uno de los pájaros apoyaba la cabeza en el otro.
Había estado seis meses trabajando en un atunero, entre Madagascar y las islas Seychelles, y ahora volvía a casa. Un fatigoso viaje en avión, con escala en París. Seguro que con aquella pobre jaula artesanal, no pasaría los controles. Agujereó una caja de zapatos y metió dentro a los pájaros. Notó que le temblaba la mano al contacto con las plumas. No estaba acostumbrado a pesos tan ligeros. Las aves desprendían el calor de una bombilla pobre. Llevó la caja en la bolsa de mano. En el aeropuerto de Orly, levantó la tapa de la caja y respiró aliviado cuando los vio vivos y acariñados.
Ya en el destino, en Galicia, la primera parada fue para comprar una jaula grande y comida apropiada. El dueño de la tienda de animales le explicó que se trataba de una pareja de Inseparables. Los Inseparables de Fisher, así se llamaban. ¡Carajo con el nombre!, dijo el marinero. Como si desconfiara de su capacidad para valorar aquella posesión exótica, el hombre de la tienda le fue guiando por el colorido del paisaje. El cuerpo verde oliva. El pico rojo. La caperuza naranja. El obispillo azul. ¿El obispillo? Fíjese ahí, en la rabadilla, le señaló el pajarero. Hay un detalle muy importante, añadió luego, mirándole de frente con un cierto recelo. Tenga mucho cuidado al abrir la jaula. Si uno de ellos desaparece, el otro cantará hasta morirse.
Un atardecer, el marinero no encontró a su mujer en casa, pero oyó su voz. Se acercó a la ventana de la terraza y allí estaba ella, en el tejado, sujetándose con una mano a la antena de televisión mientras sostenía con la otra la jaula con la portezuela abierta. Llamaba por uno de los Inseparables de Fisher, posado en una de las ramas de aluminio de la antena. Sintió vértigo, miedo por ella. Durante una hora, el tiempo, más o menos, que tardó el pájaro en volver , él no dijo nada. Sólo murmuró en el código de señales de mar: Alfa Mike Oscar Romeo.
Manuel Rivas

3 comentaris:

Raelix ha dit...

Quién es Cristobal? Quien es Manuel Rivas?
:O

Sònia ha dit...

En Cristóbal és un usuari de la Biblioteca que està convidat a venir al Club de Lectura quan vulgui. Gran persona i gran lector!
I Manuel Rivas és un dels millors escriptors de la literatura española actual. A Galícia és el "number one".

IT-Consulting ha dit...

Ups i UPS.
Perdò per la meva ignorància!
:?